La ilegítima detención del alcalde de Yopal (Casanare), Leonardo Puentes, con la intención de imputarle delitos de corrupción, tiene entre sus orígenes a su antecesor, Jhon Jairo Torres, quien es brazo ejecutor de esa persecución.
Conocido como “Jhon Calzones”, este exconvicto, quien fue condenado a 3 años y 8 meses de prisión en 2017 y obligado a pagar 6.100 millones de pesos; estafó a miles de personas que querían vivienda en la ciudadela La Bendición, según confirmó el Juzgado Tercero de Conocimiento.
También tenía pendiente otro proceso judicial por lavado de activos. Todo eso llevó a su salida abrupta de la Alcaldía y su traslado a la cárcel La Picota, en Bogotá.
Ahora, con su poderío sobre las autoridades del municipio Támara, este exalcalde asoma sus nuevos propósitos y se ensaña contra Puentes, al propiciar una orden de captura por supuestas irregularidades en contrataciones.
Los yopaleños conocen al alcalde
Pero la ciudadanía yopaleña está segura de la inocencia del alcalde, pues siendo concejal entre 2012 y 2015 no hizo más que denunciar los casos de corrupción perpetrados por funcionarios de la administración municipal.
De hecho, denunció las irregularidades en la conformación de la empresa municipal Ceiba, a tal punto que, tras llegar a la Alcaldía en unas elecciones atípicas, prometió acabar con la corrupción en esa compañía estatal.
Incluso después de que el Consejo de Estado le diera luz verde para actuar tras la entrada en vigencia de la Ley de Garantías que lo ató de manos por un tiempo.
Además, no debe olvidarse que -este año- Puentes prefirió acatar la orden de cárcel por 3 días emitida por un juez de Yopal, en lugar de cumplir con su anterior sentencia, en la que lo obligaba a desalojar a 2.000 personas de la invasión Nueva Esperanza.
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