Piedras de hasta seis metros de diámetro sepultaron 12 vehículos que estaban dentro de un parqueadero improvisado en el nororiente de Bogotá. El material se desprendió desde lo alto de una montaña que hace parte de la Reserva Protectora Cerros Orientales, donde a pesar de las advertencias, se siguen adelantando construcciones ilegales.





