Los embalses que abastecen a Bogotá han mostrado una leve recuperación en sus niveles, destacando el Sistema Chingaza con un 50% de su capacidad. Sin embargo, debido a la crisis hídrica provocada por la sequía, la ciudad continúa con un plan de racionamiento de agua que afecta a diversas zonas durante 24 horas. Autoridades y ciudadanos trabajan juntos para fomentar el ahorro y enfrentar los desafíos climáticos que impactan el suministro de agua.



