Gobierno y rentistas de San Andrés se sacan los trapitos al sol por seguridad vial
El relincho que se escuchó hasta el Palacio de los Corales
Oye, mi llave, si usted pensaba que el problema de las ‘mulitas’ —esos carritos de alquiler que se han tomado la isla— era solo cuestión de estética, piénselo otra vez. A raíz de los últimos accidentes, incluyendo el trágico caso de Tom Hooker donde una persona murió y varias quedaron heridas, el Gobierno Departamental se sentó a cuadrar cuentas con los dueños de este negocio.
El encuentro fue en el auditorio Walwin Peterson, y aunque sonó más a regaño que a reunión, la cosa iba con toda la intención de poner orden en la vía.
De caballito turístico a mula desbocá
La Policía Nacional entró al trote diciendo que hay que filtrar mejor a quienes alquilan estas mulitas, que muchos se suben como si fuera carrito de golf, pero manejan como si estuvieran en la Fórmula 1. Por su parte, los rentistas pidieron que no los pinten como los villanos de la isla. Según ellos, las mulitas no tienen más accidentes que motos o carros. “Eso fue un caso fortuito”, dijo uno de los dueños, como quien se resbala en aceite y culpa al suelo.
Desde la Secretaría de Turismo, Ormel Forbes lanzó el dardo: “¡Pónganse pilas y legalicen sus negocios! El Registro Nacional de Turismo no es decorativo”. Ahí quedó dicho.
Ni parqueadero nocturno, ni safari urbano
Juan Carlos Ripoll, el Secretario de Movilidad, dejó claro que ahora sí se viene el apretón. Primero, más operativos y grúas cazadoras de mulitas mal parqueadas. Segundo, semáforos inteligentes pa’ que no haya excusa de “yo no vi, mi broder”. Tercero, pedagogía en la calle, y cuarto: cero tolerancia a la rumba con timón.
Porque si bien es cierto que las mulitas llegaron como solución turística, también es cierto que sin control pueden ser mulas desbocadas, y aquí nadie quiere más accidentes pa’ contar.
Así que ya saben: o se ajustan los caballos… o se les acaba el paseo.



