A casi un mes de los terremotos que devastaron parte del norte de Venezuela, un descubrimiento inesperado devolvió un momento de esperanza en medio de la tragedia. Los equipos de rescate lograron encontrar con vida a un perro que permaneció atrapado durante 29 días bajo los escombros de una estructura derrumbada, un caso que ha conmovido a miles de personas tras difundirse en las redes sociales.
La perrita, identificada por los rescatistas como Laila, aunque en algunos videos publicados en redes sociales también aparece con el nombre de Baily, fue ubicada en Catia La Mar, estado La Guaira, una de las zonas más afectadas por los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 registrados el pasado 24 de junio.
El rescate quedó grabado en vídeo.
La brigada de voluntarios de Topos Orientales AC compartió las imágenes del rescate a través de TikTok con el mensaje:
«Si hay vida. Laila duró 29 días bajo los escombros. Hoy gracias a Dios fue rescatada”.
En el vídeo se puede ver a los voluntarios rodeando al animal mientras le proporcionan agua, lo acarician y le prestan primeros auxilios tras extraerlo de los restos del edificio.
Aunque la perrita mostraba evidentes signos de desgaste físico, se mantuvo consciente y respondió a la atención de los rescatistas, hecho que rápidamente fue calificado por miles de usuarios como un verdadero milagro.
Permaneció atrapada durante casi un mes.
Según información confirmada por el diario venezolano El Nacional, Laila pasó 29 días atrapada sin acceso regular a alimentos ni agua.
Los veterinarios que la evaluaron inicialmente encontraron deshidratación severa, pérdida de peso considerable, úlceras oculares y complicaciones renales producto del tiempo prolongado que permaneció bajo los escombros.
Pese a estos efectos, especialistas informaron que la perra se mantiene estable, hidratada y bajo tratamiento médico para favorecer su recuperación.
Posteriormente, integrantes de la brigada ofrecieron una actualización sobre su estado de salud. Explicaron que inicialmente recibió atención veterinaria, pero que necesitaba atención más especializada, por lo que se coordinó su hospitalización y el inicio de un tratamiento más completo.
Los rescatistas destacaron que, a pesar del tiempo que sobrevivió atrapado, el animal mostró gran fortaleza durante su evaluación médica.
«Ella tiene mucha fuerza».
#25jul I Luego de permanecer atrapada durante 29 días bajo los escombros, una perrita llamada Laila fue rescatada y atendida por funcionarios que atendieron sus signos de deshidratación.
Laila es descrita por los rescatistas como “un milagro” que surge en medio de una situación… pic.twitter.com/ENvTC0UgWK
— El Nacional (@ElNacionalWeb) 25 de julio de 2026
Asimismo, señalaron que la principal complicación detectada fue la deshidratación, aunque su evolución ha sido favorable desde el momento del rescate.
La familia superviviente se reunió con ella.
Según la información conocida hasta el momento, el dueño de Laila falleció durante la emergencia provocada por los sismos.
Tras el rescate, el perro quedó al cuidado de la hija de 11 años de la mujer y del marido de la víctima, quienes sobrevivieron a la tragedia. La menor permanece en un albergue temporal junto a su familia, mientras continúan las labores de atención a las víctimas.
Según la información proporcionada por los rescatistas, Laila permanecerá bajo seguimiento veterinario antes de reencontrarse con ellos de forma definitiva.
El rescate se convirtió en un símbolo de esperanza.
El caso de Laila se da mientras continúan las labores de búsqueda y remoción de escombros en diferentes zonas afectadas por los sismos.
Según los informes oficiales difundidos por las autoridades venezolanas, la emergencia deja miles de muertos y heridos, además de decenas de miles de damnificados y cientos de edificios destruidos o con graves daños estructurales.
En medio de este panorama, el rescate del perro se convirtió en una de las historias más conmovedoras que surgieron tras la tragedia. Su supervivencia, casi un mes después de los terremotos, ha sido interpretada por muchas personas como un signo de esperanza para quienes aún enfrentan las consecuencias del desastre y continúan esperando noticias de sus seres queridos.
