En medio de las fuertes precipitaciones que azotan al departamento del Atlántico, una tragedia logró evitarse gracias a la rápida acción de la comunidad y los organismos de socorro. Un menor de edad fue rescatado con vida tras ser arrastrado por la violenta corriente del arroyo El Salao, ubicado en el municipio de Soledad, un hecho que generó momentos de pánico y angustia entre los habitantes del sector.
La emergencia se desató cuando el caudal del arroyo, conocido históricamente por su peligrosidad y rápida crecida, aumentó de forma repentina debido a los intensos aguaceros de las últimas horas. El menor, que se encontraba en las inmediaciones del afluente, fue sorprendido por la fuerza del agua, la cual lo arrastró a lo largo de varios metros.
Fueron los gritos de auxilio y la reacción inmediata de los vecinos los que marcaron la diferencia entre la vida y la muerte. Armados con cuerdas y apoyados por el esfuerzo colectivo, los residentes de la zona lograron interceptar al joven antes de que la corriente lo llevara hacia tramos más profundos y peligrosos. Minutos después, los equipos de emergencia llegaron al lugar para estabilizar al menor, quien presentaba contusiones leves y un fuerte cuadro de agotamiento, pero se encontraba fuera de peligro.
Este angustioso incidente ha encendido nuevamente las alarmas sobre el riesgo que representan los arroyos en Soledad y el área metropolitana de Barranquilla durante la temporada invernal. Las autoridades de Gestión del Riesgo emitieron un llamado urgente a la ciudadanía, exigiendo a los padres de familia extremar la supervisión de sus hijos y evitar por completo el tránsito cerca de estos canales pluviales cuando hay pronóstico de lluvia. La prevención y la prudencia comunitaria siguen siendo la principal barrera para evitar la pérdida de vidas humanas frente a la fuerza de la naturaleza.



