La guerra en el Catatumbo ha escalado a niveles tecnológicos alarmantes. En la vereda Las Palmeras, zona rural de Tibú (Norte de Santander), tropas del Batallón de Despliegue Rápido N°9 fueron blanco de un ataque con drones cargados con explosivos, presuntamente perpetrado por el Frente Juan Fernando Porras Martínez del ELN.
La acción criminal cobró la vida del soldado profesional Juan Esteban González Sánchez, oriundo del Valle del Cauca, quien no sobrevivió a la detonación aérea mientras cumplía tareas de control territorial en esta convulsa región.
El ataque no sólo fue letal, sino que dejó heridos a otros cuatro uniformados. Dos suboficiales y dos soldados profesionales resultaron heridos por metralla tras la explosión de los dispositivos lanzados desde el aire.
Debido a la gravedad de las heridas, las víctimas debieron ser evacuadas en helicóptero a clínicas de alta complejidad en Cúcuta.
El Ejército Nacional denunció que el uso de estos explosivos con tecnología no convencional es una práctica recurrente del ELN para golpear a la Fuerza Pública sin exponerse al combate directo, violando flagrantemente el Derecho Internacional Humanitario.
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El Catatumbo sigue siendo una “olla a presión” por la disputa por el control del narcotráfico y la minería ilegal.
Las autoridades advierten que el uso de drones con explosivos se está convirtiendo en el arma preferida de los grupos ilegales, lo que pone en máximo riesgo no sólo a los militares, sino también a los agricultores que quedan atrapados en medio de las detonaciones.
Pese al golpe, el Ejército aseguró que no se retirará de la zona y que intensificará los operativos para neutralizar esta estructura del ELN que mantiene sitiado el departamento de Norte de Santander.
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