Colombia amanece con el corazón arrugado tras confirmarse la magnitud de la tragedia aérea ocurrida el pasado miércoles 28 de enero en el departamento de Norte de Santander. Una avioneta Beechcraft 1900, con matrícula HK4709 y operada por la empresa Searca para la aerolínea Satena, se estrelló en jurisdicción del municipio de La Playa de Belén, dejando 15 personas muertas.
El accidente, ocurrido mientras la aeronave cubría la ruta entre Cúcuta y Ocaña, ha desatado un despliegue masivo de organismos de socorro y autoridades aeronáuticas.
Desde la madrugada de este jueves 29 de enero, Satena informó el envío de un equipo interdisciplinario a las ciudades de Cúcuta y Ocaña con el fin de brindar apoyo psicosocial y acompañamiento directo a los familiares de las víctimas.
Aerocivil, por su parte, ya inició trabajos de peritaje en la zona del accidente para recabar evidencias que permitan establecer si el accidente se debió a fallas técnicas, factores climáticos o error humano.
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La aeronave había perdido contacto con la torre de control del aeropuerto Camilo Daza poco después del despegue, lo que activó una angustiosa búsqueda que concluyó con el hallazgo de los restos ayer por la tarde.
La aerolínea estatal emitió un comunicado oficial expresando su profundo dolor y solidaridad: «Toda la organización está comprometida a apoyarlos con respeto y humanidad en este momento tan difícil». dijeron portavoces de la empresa.
Está prevista una rueda de prensa en el Hotel La Hacarítama de Ocaña para dar detalles técnicos sobre el estado de la aeronave antes del accidente y los últimos mensajes registrados por la tripulación. Mientras tanto, los familiares esperan el traslado de los cadáveres a Medicina Legal para los trabajos de identificación.
Este lamentable hecho ha generado conmoción nacional, ya que la ruta Cúcuta-Ocaña es vital para la conectividad de una región históricamente golpeada por el orden público y las dificultades geográficas.
Las investigaciones sobre el accidente avanzan bajo confidencialidad, mientras se analizan tres hipótesis principales que explicarían por qué el avión acabó impactando en la zona rural de La Playa de Belén. Satena y Searca aseguraron que los protocolos de emergencia se activaron desde el primer minuto de la desaparición, pero la violencia del impacto no dejó sobrevivientes.
Foto tomada de las redes sociales.
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