La relación comercial entre Colombia y Ecuador atraviesa uno de sus momentos más complejos tras la entrada en vigor, este 1 de febrero, de medidas arancelarias del 30% entre ambos países. La decisión ya comenzó a sentirse en la frontera, donde se reportan congestiones, incertidumbre en la cadena logística y creciente preocupación por los impactos económicos y de seguridad.
En las horas previas a la aplicación de los nuevos aranceles, se registraron largas filas de camiones en los accesos al Puente Internacional de Rumichaca, principal paso terrestre entre ambos países. Los transportistas intentaron mover mercancías antes de que los nuevos aranceles aumentaran los costos de exportación e importación. Aunque se habilitaron trámites aduaneros extraordinarios, una parte considerable de la carga quedó atrapada.
Impacto económico desigual
Gremios empresariales de Nariño advierten que las medidas no afectan por igual a ambos países. Colombia, que exporta a Ecuador más productos de los que importa, podría enfrentar un impacto mayor, especialmente en sectores como la manufactura, la agroindustria, los textiles, el calzado y los bienes de capital.
Alfredo Buchelli, director de Fenalco Nariño, explicó que alrededor del 40% del movimiento comercial fronterizo podría verse afectado, lo que pondría en riesgo a empresas y empleos consolidados durante años. Según el dirigente, la pérdida de competitividad frente a productos de otros países, como Perú, podría llevar a una reducción sostenida de las exportaciones colombianas al país vecino.
Transportistas alertan sobre contrabando e inseguridad
El sector transporte también expresó su preocupación. Manuel Romo, vicepresidente de la Asociación de Camioneros de Colombia en Nariño, señaló Radio Caracol que Ecuador ya emitió la resolución que impone el cobro del 30% como tasa por servicios aduaneros, mientras que en Colombia aún no se formaliza el decreto equivalente, lo que genera un escenario de incertidumbre operativa.
Romo advirtió que la disminución del flujo legal de mercancías podría incentivar el uso de rutas irregulares, especialmente para productos como el arroz, aumentando el contrabando y los riesgos de seguridad en la zona fronteriza.
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Protesta binacional en Rumichaca
Ante la falta de avances visibles, transportistas colombianos y ecuatorianos anunciaron una movilización conjunta denominada Marcha por la Dignidad Fronteriza. La protesta está prevista para el martes 3 de febrero e incluirá una caravana de vehículos y una caminata que convergerá en el Puente Internacional de Rumichaca.
La convocatoria busca reunir a más de mil transportistas de ambos países y pretende presionar a los gobiernos para reactivar el diálogo diplomático y evitar una prolongación del conflicto comercial. Los organizadores sostienen que, en el marco de la Comunidad Andina, este tipo de restricciones contradicen los principios del libre comercio regional.
Un conflicto con trasfondo político y de seguridad
La tensión surgió tras el anuncio del presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, quien justificó la imposición de aranceles argumentando una falta de cooperación en materia de seguridad fronteriza y una balanza comercial desfavorable. En respuesta, el gobierno colombiano anunció medidas similares, lo que intensificó el conflicto.
Según cifras oficiales citadas por medios nacionales como El tiempoEcuador es uno de los principales destinos de las exportaciones de Colombia, con ventas que superaron los 1.600 millones de dólares entre enero y noviembre de 2025. Por ello, los empresarios coinciden en que una guerra arancelaria prolongada podría afectar gravemente a ambas economías y deteriorar aún más la seguridad en la frontera.
Mientras avanzan los contactos diplomáticos y se evalúa una posible intervención de la Comunidad Andina como mediadora, la frontera se mantiene en alerta. Transportistas, comerciantes y autoridades locales coinciden en que el tiempo corre en su contra y que una solución negociada es clave para evitar mayores pérdidas económicas y sociales.
