Mientras el presidente Gustavo Petro lleva a cabo su decisiva agenda en Estados Unidos, las riendas de Colombia han quedado oficialmente en manos del ministro de Finanzas, Germán Ávila.
El funcionario fue designado como delegado de funciones presidenciales mediante el decreto 0084 de 2026, que le permite ejercer la jefatura de Gobierno bajo su propia responsabilidad hasta el próximo jueves 5 de febrero, fecha en la que está previsto el regreso del presidente tras su reunión con Donald Trump.
La orden de Ávila, que entró en vigor el pasado domingo, se fundamenta en el artículo 196 de la Constitución Política. Esta norma exige que, en ausencia del presidente por viajes al extranjero, un ministro del mismo movimiento político asuma el mando interinamente.
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En esta ocasión, el Ministro de Hacienda actuará como delegado con plenas facultades constitucionales y legales, asegurando que el funcionamiento del Estado no se detenga mientras Petro realiza diálogos estratégicos en Washington sobre seguridad y cooperación bilateral.
Esta es la tercera oportunidad en la que Germán Ávila asume este rol de gran confianza. La primera vez ocurrió en marzo de 2025, durante una visita oficial a Panamá, y la segunda en septiembre del mismo año, cuando Petro viajó a Nueva York para la Asamblea General de la ONU.
El hecho de que sea nuevamente el titular de la cartera económica quien ejerza como delegado refuerza su posición como uno de los pilares más fuertes del actual gabinete, especialmente en tiempos de tensión fiscal y política internacional.
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