La sombra del fraude y la violencia se cierne sobre las próximas elecciones en el país. Este miércoles 4 de febrero, la Misión de Observación Electoral (MOE) encendió todas las alarmas al presentar su Mapa de Riesgo Electoral Consolidado para 2026, al revelar que 170 municipios presentan una peligrosa coincidencia de factores que atentan contra la transparencia del proceso.
Lo más preocupante es que el nivel máximo de peligrosidad se disparó: los municipios en riesgo extremo pasaron de 49 en 2022 a 81 para este año, lo que representa un alarmante aumento del 65,3%.
Según Alejandra Barrios, directora del Ministerio de Educación, el escenario actual es mucho más complejo y fragmentado que el de hace cuatro años.
El informe técnico, elaborado por 37 investigadores, identifica seis áreas críticas donde el Estado debe centrar toda su atención: Arauca, el Noreste de Antioquia junto al sur de Bolívar, la plataforma del Pacífico, el norte del Cauca, el sureste del país (Meta, Caquetá y Guaviare) y Putumayo.
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El Cauca se perfila como el epicentro de la crisis, con 19 municipios en riesgo extremo, de los cuales 14 ni siquiera estaban en alerta roja en las últimas elecciones.
El riesgo electoral en estos territorios no sólo está ligado a las armas, sino también a “atipicidades estadísticas” que sugieren posibles trampas en las urnas, especialmente en departamentos como Córdoba y Antioquia para las votaciones de la Cámara y el Senado.
Excluyendo a Bogotá, estos 170 municipios bajo escrutinio agrupan a más de 4,5 millones de electores, es decir, el 11% del censo electoral nacional.
Diego Rubiano, coordinador del MOE, advirtió que la violencia actual está asociada al control de economías ilegales que buscan interferir directamente en la competencia política.
Con el riesgo electoral disparado, la organización hizo un llamado urgente al Gobierno y a la Fuerza Pública para garantizar que en estas poblaciones el voto no sea una sentencia de muerte ni una transacción amenazada, protegiendo la integridad de un proceso que hoy parece caminar sobre la cuerda floja.
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