En medio de la devastadora crisis que mantiene bajo el agua a 68.000 familias en el departamento de Córdoba, se ha desatado una fuerte polémica diplomática. Tras el anuncio del Departamento de Estado de Estados Unidos sobre el envío de alimentos, insumos y kits de saneamiento para atender a los afectados, el Gobierno Nacional, a través de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), se adelantó asegurando que no han solicitado dicho apoyo.
Carlos Carrillo, director de la entidad, fue categórico al afirmar que aún no se ha superado la capacidad del Estado colombiano y que, por tanto, no se ha activado la soberanía del llamado internacional.
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La aclaración oficial se produce luego de que la Cancillería y la UNGRD explicaran que la ayuda exterior sólo se tramita cuando los recursos nacionales son insuficientes, escenario que, según Carrillo, “NO es el caso”.
El funcionario defendió la soberanía operativa del Sistema Nacional de Gestión de Riesgos, destacando que ya se han despachado más de 220 toneladas de asistencia personal y que los centros de acopio en Montería están “llenos hasta el techo”.
Carrillo enfatizó que cualquier tipo de cooperación debe seguir los canales diplomáticos regulares y contar con la firma del Presidente de la República, quien tiene la última palabra sobre aceptar o no donaciones extranjeras.
Pese a las críticas de sectores que consideran «perezoso» rechazar suministros ante la magnitud de la tragedia, el Gobierno insiste en que la ayuda de los países amigos debe ser complementaria y no impuesta por ofertas externas o llamados de líderes locales. Mientras tanto, en las zonas inundadas del Sinú, miles de familias esperan que la burocracia no demore la llegada de la ayuda que tanto necesitan.
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