En una reunión de alto nivel, la Fiscal General de la Nación, Luz Adriana Camargo Garzón, y el Comisionado de Paz, Otty Patiño, definieron una nueva “hoja de ruta” para supervisar los beneficios judiciales de los negociadores de paz.
Bajo la lupa de la Sentencia C-525 de la Corte Constitucional, el Estado busca garantizar que la suspensión de las órdenes de aprehensión no sea una carta blanca para seguir delinquiendo.
El “Caso Calarcá”: El primer examen de la nueva metodología
El primer nombre sobre la mesa de este escrutinio es el de Alexander Díaz Mendoza, alias 'Calarcá Córdoba'. Como miembro representativo del autoproclamado Estado Mayor de Bloques y Frentes (disidencias de las FARC), 'Calarcá' goza actualmente de libertad para participar en la Mesa de Diálogo.
Sin embargo, con esta nueva metodología, la Fiscalía examinará periódicamente si el comportamiento de este líder guerrillero y su estructura cumple con los requisitos mínimos para mantener su condición de “representante”. De detectarse incumplimientos o acciones delictivas paralelas, la suspensión de su captura podría ser revocada de manera inmediata.
Protección jurídica y seguimiento periódico
La metodología no es un acto aislado, sino una respuesta a los parámetros de la Ley 2272 de 2022. Los puntos clave incluyen:
Revisiones periódicas: Se evaluarán los avances de la paz ante los acontecimientos en el territorio.
Articulación institucional: Se vincularán entidades cuya misión esté vinculada a la seguridad y los derechos humanos.
Cumplimiento de requisitos: No basta con estar en la mesa; Se debe demostrar una verdadera voluntad de paz para preservar los beneficios judiciales.
Este anuncio se produce en un momento de máxima tensión, tras la ofensiva militar en el Vaupés que afectó al núcleo de alias 'Mordisco'. Mientras el ala 'Calarcá' intenta avanzar en la negociación, las instituciones lanzan un mensaje claro: la justicia colombiana no cejará en su capacidad de captura si los gestos de paz no son genuinos y verificables.





