Minuto30.com .- La jornada electoral de los colombianos en el exterior se está viendo empañada por lo que decenas de ciudadanos califican como una total falta de respeto hacia el elector. A través de las redes sociales llueven denuncias contra varias embajadas y consulados por supuestamente entorpecer y ralentizar el proceso de votación, con una logística tan deficiente que muchos temen que sea una estrategia deliberada para cansar a la gente.
El calvario en las urnas internacionales
Las denuncias, amplificadas por figuras de opinión y órganos de control ciudadano, se concentran en puntos críticos:
Miami (Estados Unidos): El periodista Diego A. Santos visibilizó la indignante situación de los electores en Florida. Los ciudadanos denuncian colas paralizadas durante horas bajo un sol inclemente de más de 30 grados centígrados, acusando a la sede consular de operar con una lentitud exasperante para provocar la deserción de los votantes.

Londres (Reino Unido): Cuentas como @ojocolombia2026 han encendido las alarmas reportando un supuesto «plan tortuga» en la capital británica, afirmando que los retrasos son una táctica intencionada.


Los antecedentes del Perú: Los ciudadanos han comparado este caos con las recientes elecciones presidenciales de Perú (abril de 2026), donde retrasos extremos obligaron a las autoridades a extender la votación hasta el lunes; documentó un colapso logístico provocado por la inasistencia de los jurados y fallas técnicas de su organismo electoral, al punto que Piero Corvetto renunció como titular de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) luego de los graves cuestionamientos, demoras y problemas logísticos ocurridos durante la primera vuelta de las Elecciones Generales del pasado 12 de abril.
¿Quién debe responder por este desastre?
El reclamo ciudadano apunta hacia la Registraduría Nacional del Estado Civil (encargada de la logística electoral) y la Cancillería (responsable de la sede diplomática), entidades que tienen la ineludible obligación de dar la cara.
Ningún colombiano que haya hecho el enorme esfuerzo de viajar a su consulado, sacrificando su tiempo y bienestar, debería ver vulnerado su derecho democrático por ineficiencia estatal.
¡Se requieren garantías, agilidad y transparencia inmediata!





