En la política colombiana, las emergencias electorales tienen el poder de borrar rápidamente agravios del pasado. Luego de años de constantes críticas, descalificaciones y ataques sistemáticos, los sectores de izquierda han dado un cambio radical en su postura hacia Sergio Fajardo. ¿El motivo de esta repentina tregua diplomática? El exgobernador y matemático acaba de consolidar un botín nada despreciable en las urnas: un millón de votos que se han vuelto imprescindibles para inclinar la balanza en la contienda final.
Del señalar al elogio: un cambio de 180 grados
El contraste en el discurso es innegable para cualquier observador político. Hasta hace apenas unas semanas, la narrativa de la izquierda hacia Fajardo era de confrontación directa.
El pasado reciente: durante años, fue el objetivo favorito de los líderes progresistas. Fue tildado despectivamente de “tibio”, se le culpó de las derrotas electorales de la izquierda por su postura histórica del voto en blanco, y sus propuestas fueron sistemáticamente minimizadas en las redes sociales y en los debates.
El escenario actual: Con los resultados del último día electoral sobre la mesa, la hostilidad ha desaparecido. Los mismos sectores que antes buscaban anularlo políticamente, hoy le tienden puentes, reconocen su importancia como líder democrático y llenan sus discursos de llamados a la «unidad» y elogios a su trayectoria como educador.
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La calculadora versus el orgullo político
La razón de este repentino respeto y consideración no es ningún secreto: la izquierda necesita sus votos. En un escenario electoral ajustado, donde ninguna fuerza política tiene garantizada la victoria por sí sola, el millón de votos que reunió el centro liderado por Fajardo se ha convertido en el factor decisivo.
Para lograr la victoria, los estrategas de la izquierda no han tenido más remedio que tragarse enteros, guardar los viejos reproches y extender una alfombra roja a un sector que antes despreciaban.
La gran pregunta que domina ahora el panorama político es cómo reaccionará el electorado centrista. Queda por ver si Sergio Fajardo y, más importante aún, esos millones de colombianos que confiaron en él, estarán dispuestos a perdonar los ataques sistemáticos del pasado y aceptar esta repentina alianza, o si cargarán contra la izquierda por su conveniencia de último momento.
La paradoja de la izquierda: ahora idolatran a Fajardo, cuando trapeaban el piso con él
Conocí a Fajardo en las calles de Bogotá y me dijo que será el próximo Presidente de Colombia JAJAJAJAJAJAJAJA pic.twitter.com/mRfzNyMqSw
– David Rozo (@DonIzquierdo_) 11 de marzo de 2022
¿Qué argumentos le quieres dar a un tipo que lleva toda su vida sin proponer nada? Fajardo es egocéntrico, monotemático y vago. Incapaz de leer la realidad política del país. Un pequeño adulador mezquino de Uribe y su legado. Otro tecnócrata que oculta sus posiciones.
– Levy Rincón (@LevyRincon) 21 de abril de 2026
Para los arrastradores y lamedores de lenguados ya tenemos a Sergio Fajardo, Vicky Dávila, Fico Gutiérrez y muchos más. Mantengo la dignidad de Gustavo Petro.
— Físico Impuro (@FisicoImpuro) 27 de septiembre de 2025





