Camilo Rojas y Joaquín Gutiérrez: el reordenamiento de la contratación en Ecopetrol
Cuando Joaquín Gutiérrez Caballero asumió la presidencia de Ecopetrol a finales de septiembre de 2026, la compañía no solo enfrentaba deterioro operativo y financiero. Encontró un entramado de cuestionamientos sobre contratación, nombramientos y posibles irregularidades ya bajo revisión formal. Una auditoría forense interna identificó de manera preliminar más de treinta casos relacionados con la administración anterior. Entre ellos aparecen contratos que, sumados entre Ecopetrol y algunas filiales como Cenit, superan los diez billones de pesos, según reportes de prensa que citan fuentes de la misma empresa. También figuran denuncias sobre pagos por cargos, negocios de gas, mantenimiento de plantas, telecomunicaciones y servicios jurídicos, además de señales de fraccionamiento de contratos para eludir controles de la Junta Directiva.
La propia compañía ha reconocido públicamente la existencia de “graves hechos” sobre presuntos actos de corrupción que afectaron su reputación y su capacidad de gestión. Gutiérrez anunció desde el primer día una auditoría forense y un proceso de recuperación institucional. Parte de esa recuperación pasa por el área de administración y servicios, donde se concentra la contratación y el abastecimiento. Es el terreno en el que Camilo Andrés Rojas Castro asume como vicepresidente.
Rojas llega con antecedentes concretos en procesos administrativos de escala y en mecanismos de control. Como secretario general del Ministerio de Justicia dirigió planes de contratación, adquisiciones e infraestructura, y lideró el componente ministerial del programa de transformación digital de la justicia financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo, que exigía estándares de trazabilidad y rendición de cuentas propios de la banca multilateral. Como viceministro de Política Criminal y Justicia Restaurativa participó en la construcción del primer Plan Nacional de Política Criminal. Esa combinación de diseño de política y ejecución de compras públicas es el capital que se espera que aporte ahora.
En Ecopetrol la tarea es de otro orden de magnitud. Se trata de revisar procesos que, según las investigaciones en curso, habrían permitido adjudicar contratos de gran valor con controles débiles, de imponer trazabilidad real en las etapas precontractual, contractual y poscontractual, y de cerrar los espacios de improvisación y opacidad que alimentaron los cuestionamientos. La compañía ha señalado que los procesos bajo su responsabilidad deberán regirse por estándares de rigor, transparencia, probidad e integridad. Rojas ha planteado, además, la necesidad de un esfuerzo sistemático de eficiencia y limpieza en la contratación. La idea apunta a eliminar redundancias, concentrar recursos en lo que genera valor y reducir costos sin sacrificar legalidad.
El resultado no depende solo de un nombramiento. Depende de que la vicepresidencia pueda sostener criterios técnicos frente a presiones internas, de que la alta dirección respalde cambios que pueden ser incómodos en el corto plazo y de que las auditorías forenses en marcha se traduzcan en decisiones concretas: rescisión de contratos irregulares, ajustes de procedimientos y, cuando corresponda, remisión a las autoridades. Gutiérrez ha enmarcado su gestión en el “renacer” de Ecopetrol. En el área administrativa, ese renacer se medirá por si la contratación deja de ser un punto ciego y pasa a ser un proceso predecible, documentado y defendible.
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