“David Tiene Las Llaves” usó el sello de Afiancol como carnada. Cobraron sin recibo. El olor a humedad y moho los recibió al abrir la puerta. Hoy les exigen cumplir el contrato que ellos violaron desde el primer día.
Una familia bogotana cayó en una estafa miserable, sucia y premeditada. Entregó dos millones quince mil pesos en efectivo, en la mano y sin un solo recibo, a Juan David Monsalve, quien se presenta como dueño de la inmobiliaria fantasma David Tiene Las Llaves. El anuncio de Facebook prometía un apartamento “en buen estado”. El contrato llegaba con el membrete de Afiancol. Al abrir la puerta se encontraron con un inmueble podrido, húmedo, oxidado, con marcos de madera deshechos, grietas, pintura levantada y cables eléctricos al descubierto.
El 15 de octubre firmaron electrónicamente sin haber visto el inmueble en persona. Ese mismo día entregaron a Monsalve $1.550.000 del primer mes y $465.000 por unos “derechos del contrato” que nadie explicó. Total: $2.015.000 en efectivo, sin comprobante, a pesar de que el propio contrato establece que los pagos deben hacerse por consignación.
El hedor a humedad y moho los recibió de inmediato. Los marcos de las puertas estaban hinchados y se deshacían al tacto. Había óxido en los muebles empotrados, grietas y un hueco en la pared con cables eléctricos expuestos junto a un tomacorriente. “Nos ofrecieron un apartamento en buen estado y nos entregaron uno podrido, húmedo, oxidado e inservible”, dice la familia. “Nos exigen cumplir un contrato que ellos incumplieron desde el primer día. Esto es una estafa”.
El funcionario que mostró el apartamento grabó un video de casi cinco minutos donde se ven los daños. Aun así cobraron por adelantado. No hubo acta de entrega ni inventario. La familia envió carta el mismo día terminando el contrato con justa causa y pidiendo la devolución del dinero. La respuesta ha sido promesas de arreglos. “No se firma engañando y después se dice que se va a pintar”, responde la familia.
La Ley 820 de 2003 obliga a entregar la vivienda en buen estado de servicio, seguridad y sanidad desde el día uno. El Código Civil permite terminar el contrato cuando el mal estado impide usarlo. Afiancol no revisa el estado de los inmuebles; su nombre se usó como carnada de confianza. La familia ya les escribió para que no respalden un contrato incumplido desde el inicio.
Juan David Monsalve, el propietario y Afiancol no han respondido las preguntas enviadas. La familia sigue esperando sus $2.015.000. Si no los recibe, irá a conciliación y a los jueces.
No paguen en efectivo sin recibo. No confíen solo en un logo. Desconfíen de inmobiliarias que solo existen en Facebook. Esta familia pagó por un techo habitable y recibió un apartamento podrido. No caigan en la misma trampa.



