En menos de un día, el doble ataque registrado en el Valle del Cauca encendió las alarmas de seguridad en el suroeste del país. La jornada del pasado viernes 24 de abril estuvo marcada por dos hechos violentos dirigidos contra instalaciones militares en Cali y Palmira, generando temor entre la población civil y un despliegue inmediato de las autoridades.
El segundo ataque ocurrió en horas de la noche en inmediaciones del Batallón de Ingenieros Agustín Codazzi, en Palmira.
Según información oficial, un vehículo tipo minibús fue adaptado para lanzar artefactos explosivos, aparentemente cilindros, contra la unidad militar. La acción se habría realizado desde una vía cercana a una zona comercial, lo que provocó momentos de angustia entre quienes se encontraban en restaurantes y establecimientos del sector.
Aunque la explosión causó daños a la infraestructura y dejó el auto destruido, el informe preliminar entregado por comandantes militares indicó que no se reportaron heridos.
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Este hecho se suma a un primer ataque ocurrido la mañana del mismo viernes en Cali, donde un vehículo cargado de explosivos fue detonado cerca del Cantón Militar de Pichincha. La explosión provocó daños en edificios residenciales cercanos y obligó a la intervención de unidades de emergencia.
El doble ataque en ambas ciudades ha sido interpretado por las autoridades como una escalada de acciones violentas en la región. Ante esto, se intensificaron los operativos de control, patrullajes y labores de inteligencia, al tiempo que se ofrecieron recompensas para dar con los responsables de estos hechos.
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