La Fuerza Aeroespacial de Colombia (FAC) confirmó que la aeronave tipo Hércules C-130, que se estrelló el pasado 23 de marzo en Puerto Leguízamo, Putumayo, no contaba con una póliza de seguro vigente al momento del accidente.
Esta revelación obliga al Estado colombiano a asumir todos los costos derivados de la tragedia, que dejó 69 víctimas mortales y 57 heridos.
Según el comunicado oficial de la institución, la falta de cobertura se debe al crítico déficit presupuestario que enfrenta el sector de defensa en 2026, que asciende a $244.000 millones.
Esta limitación económica ha provocado que, actualmente, sólo el 33% de las aeronaves de la Fuerza Pública cuenten con un esquema de seguro, priorizando exclusivamente equipos considerados estratégicos para la operación nacional.
La FAC explicó que, si bien el personal militar en activo sí cuenta con un seguro de vida obligatorio, la protección de bienes materiales como el Hércules 1016 dependía de una contratación centralizada por parte del Ministerio de Defensa que no cubría toda la flota.
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En medio de un debate de control político en el Senado, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, y el comandante de la FAC, general Carlos Fernando Silva, defendieron la operatividad de la aeronave siniestrada.
Silva enfatizó que el avión se encontraba al día con su mantenimiento y que aún tenía una vida útil proyectada de 45 años, descartando que el accidente fuera producto de obsolescencia.
La FAC reiteró que se han hecho múltiples requerimientos presupuestarios para ampliar los seguros de aeronaves, pero a la fecha gran parte de la flota aérea continúa operando bajo su propio riesgo financiero debido a la falta de presupuesto para las pólizas.
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