La alarmante cifra de tres personas fallecidas en Bogotá por fiebre amarilla durante los primeros 25 días de 2026 ha encendido las alarmas de las autoridades sanitarias del centro del país.
Las víctimas, residentes de la capital, contrajeron la enfermedad luego de viajar a zonas selváticas sin estar vacunadas, lo que obligó a la Secretaría de Salud de Bogotá a sellar una alianza de emergencia con Tolima y Cundinamarca.
Esta mesa de cooperación busca frenar la propagación del virus a través de un análisis genómico sin precedentes que incluye el estudio de primates en zonas boscosas.
El objetivo de la estrategia es comprender el comportamiento del virus no solo en humanos, sino también en animales que sirven como reservorios.
El secretario de Salud de Bogotá, Gerson Bermont, explicó que la fiebre amarilla ha mostrado cambios en su ciclo selvático, lo que hace necesario investigar qué está pasando con los monos en las regiones endémicas del Tolima.
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Para ello, se aprovechará la robusta infraestructura de los laboratorios del Distrito para procesar muestras de campo y realizar estudios entomovirológicos que permitan identificar la dinámica de los mosquitos transmisores.
Además de las investigaciones científicas, las autoridades reforzarán los controles en los corredores turísticos que conectan la capital con el Tolima.
Se verificará que los viajeros cumplan con el esquema de vacunación, el cual deberá aplicarse al menos 10 días antes del ingreso a zonas de riesgo.
La vigilancia epidemiológica se ampliará a zonas de mayor movilidad poblacional, integrando esfuerzos con los Ministerios de Salud y Medio Ambiente para cubrir el componente ambiental de la emergencia.
Las autoridades recordaron que la fiebre amarilla es una enfermedad prevenible y que la vacuna, que se aplica sólo una vez en la vida, es gratuita.
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