A un año de haber levantado el esquema de racionamiento de agua, Bogotá presenta un panorama más estable en su suministro.
Según la Empresa de Acueductos y Alcantarillados de Bogotá (EAAB), el sistema Chingaza, principal fuente de abastecimiento de la ciudad, cuenta actualmente con 120 millones de metros cúbicos de agua, cifra superior a la registrada en abril de 2024, cuando se implementaron restricciones por la disminución de los niveles de los embalses.
Este comportamiento refleja una recuperación de las reservas hídricas respecto del período en que la capital enfrentó dificultades para garantizar el suministro continuo.
Los niveles actuales permiten cubrir la demanda en condiciones normales, sin que hasta el momento sean necesarias medidas como el racionamiento.
Mayor capacidad del sistema
Uno de los cambios más relevantes se evidencia en la capacidad operativa del sistema. La planta Tibitoc incrementó su capacidad de tratamiento de 4,5 a 10,5 metros cúbicos por segundo, lo que permite diversificar las fuentes de suministro y reducir la dependencia del sistema Chingaza.
“Hoy por ejemplo Tibitoc tiene capacidad para tratar hasta 10.5 metros cúbicos por segundo. Antes del racionamiento solo tenía una capacidad de 4.5 metros cúbicos por segundo. Esto genera redundancia en el sistema, puede bajar la presión en Chingaza, aumentar el agua que viene de Tibitoc del río Bogotá y garantizar el abastecimiento a la ciudad”, dijo Natasha Avendaño.
A esto se suma el proceso de modernización de la Planta Wiesner, que busca incrementar su capacidad de tratamiento de 14 a 21 metros cúbicos por segundo.
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Esta intervención optimizaría la gestión del agua de Chingaza y mejoraría la capacidad de respuesta del sistema ante cambios en la disponibilidad del recurso.
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Mejores niveles en embalses
En cuanto al almacenamiento, los datos actuales muestran una mejora respecto a los niveles que llevaron a la implementación del racionamiento. El sistema Chingaza se encuentra al 42,64% de su capacidad, por encima del nivel de referencia para esta época del año, estimado en 38,9%.
Otros sistemas también presentan condiciones estables. El agregado norte, conformado por los embalses Tominé, Neusa y Sisga, registra niveles cercanos al 55%, mientras que el sistema sur, conformado por La Regadera y Chisacá, ronda el 56%. Estos indicadores muestran una recuperación en el almacenamiento de agua en diferentes puntos del sistema.
Consumo y medidas en curso
El consumo de agua en la ciudad se ha mantenido estable, con un promedio cercano a los 17,3 metros cúbicos por segundo, cifra similar a la registrada en 2023. Esto ocurre a pesar del aumento en el número de usuarios, lo que indica que la demanda no ha mostrado aumentos significativos tras el levantamiento de las restricciones.
Paralelamente se están llevando a cabo acciones encaminadas a mejorar la gestión del recurso. Entre ellos se encuentran estrategias para reducir las pérdidas de agua en la red, controles contra el fraude y el desarrollo de estudios para evaluar nuevas fuentes de suministro, como el acuífero de Sabana.
También se desarrollan proyectos relacionados con la reutilización de agua tratada y el fortalecimiento de herramientas técnicas para anticipar posibles escenarios de escasez.
En general, los datos actuales muestran una mejora en comparación con el período de racionamiento, con mayores niveles de almacenamiento, mayor capacidad operativa y un consumo que permanece controlado.
