Un hombre de 60 años, identificado como Mark Adams Prieto y residente en el estado de Arizona, fue sentenciado en Estados Unidos tras admitir su responsabilidad en un caso relacionado con la venta de armas destinadas a un ataque que, según las autoridades, pretendía realizarse durante uno de los conciertos del cantante Bad Bunny en Atlanta, Georgia.
Según informes de medios internacionales, Prieto recibió una sentencia equivalente al tiempo que ya había pasado bajo custodia federal, unos 26 meses, además de tres años de libertad condicional.
La investigación surgió tras descubrirse un plan para realizar un tiroteo masivo durante las presentaciones que el artista puertorriqueño ofrecería en Atlanta a mediados de mayo de 2024. Según la Fiscalía federal, el propósito del acusado era desencadenar una guerra racial atacando a los asistentes.
Se declaró culpable como parte de un acuerdo
Prieto aceptó un cargo relacionado con el traslado de un arma de fuego para ser utilizada en la comisión de un delito, luego de llegar a un acuerdo con la Fiscalía en un tribunal federal de Phoenix.
Inicialmente enfrentó varios cargos, incluido tráfico de armas y posesión de un rifle de cañón corto no registrado. Sin embargo, esos cargos fueron retirados como parte del acuerdo judicial.
Las autoridades indicaron que el hombre tenía ideas extremistas y buscó apoyo para llevar a cabo el ataque, al creer que dos personas que conoció en ferias de armas compartían sus mismas convicciones.
Sin embargo, los dos resultaron ser una fuente confidencial y un agente encubierto del FBI, que documentó las conversaciones y permitió que el plan fuera frustrado antes de que pudiera ejecutarse. Esta información fue dada a conocer por medios internacionales, que siguieron el desarrollo del proceso judicial.
El concierto fue elegido como objetivo
Las investigaciones establecieron que Prieto eligió uno de los conciertos de Bad Bunny en Atlanta por la gran cantidad de asistentes que esperaba reunir.
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Según la Fiscalía, habló de utilizar rifles semiautomáticos para disparar contra la multitud y armas con mira telescópica para atacar a quienes intentaban escapar.
También discutió la posibilidad de ocultar su identidad con máscaras y sudaderas, dejar banderas confederadas en el lugar, reproducir mensajes de odio en un sistema de sonido e incluso disparar a neumáticos de vehículos para dificultar la fuga de las personas.
Los investigadores agregaron que incluso planeó robar un vehículo en Georgia y deshacerse de él después del ataque.
Vendió armas al agente encubierto
Como parte de la operación encubierta, Prieto realizó dos ventas de armas al agente del FBI durante exhibiciones organizadas en Arizona.
El primero ocurrió en febrero de 2024, cuando entregó un rifle estilo AK por 2.000 dólares en Phoenix. Un mes después vendió un rifle AR-15 por 1.000 dólares en Prescott Valley y, según la Fiscalía, aseguró que esa arma debería ser utilizada en el ataque.
El 14 de mayo de 2024 fue capturado mientras viajaba por la Interestatal 40 en Nuevo México. En el vehículo que conducía las autoridades encontraron siete armas de fuego.
Posteriormente, durante un registro de la casa donde vivía en Prescott Valley, los agentes encontraron más de 150 armas de fuego pertenecientes al acusado y al dueño de la propiedad.
Las condiciones de la sentencia.
Aunque el sistema de justicia estadounidense determinó que la pena de prisión se cumplió con el tiempo que pasó detenido, Prieto deberá cumplir tres años de libertad supervisada.
Según información difundida por medios internacionales, entre las condiciones impuestas se encuentran la prohibición de posesión de armas de fuego o municiones, la obligación de someterse a una evaluación y tratamiento de salud mental, además de cumplir 200 horas de servicio comunitario.
