El gremio de transportistas de carga en Colombia inició el 2026 con el pie izquierdo y con una advertencia que pone a temblar la oferta del país.
Anderson Quiceno, presidente de la Asociación de Transportistas de Carga, lanzó un llamado de ayuda al Gobierno Nacional, denunciando que el sector está siendo “asfixiado” por una tormenta perfecta de altos costos y fletes que no suben.
Según el dirigente, miles de familias que hoy dependen de los camiones trabajan con pérdidas, sacrificando incluso el sustento básico de sus hogares para poder mantener los vehículos circulando por las carreteras nacionales.
La crisis de los transportistas de carga se ve agravada por el aumento automático de los precios de los peajes, ACPM, aceites y servicios de mantenimiento, rubros que se dispararon con el nuevo año.
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Quiceno explicó que, mientras los gastos operativos se disparan, las tarifas que se les paga por mover mercancías se mantienen estancadas en valores de años anteriores.
A este desequilibrio financiero se suma el calvario de la infraestructura vial: cierres, colapsos y bloqueos obligan a los conductores a realizar desvíos de hasta 400 kilómetros, lo que representa un costo extra de $500.000 pesos adicionales en combustible por cada viaje, dinero que sale directamente del bolsillo del camionero.
Ante la falta de soluciones en las mesas de diálogo con el Ejecutivo y la creciente inestabilidad institucional, el gremio se declaró Asamblea Permanente. Los camioneros exigen una revisión estructural de la fórmula de los combustibles y una regulación real del exceso de oferta de vehículos antes de que finalice el actual mandato.
El dirigente sindical fue enfático en advertir que, si no se frena el desabastecimiento y se garantizan condiciones dignas de rentabilidad, el país se encamina hacia un inminente paro nacional que podría paralizar las principales arterias viales del territorio.
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