Pero también surgieron varias parodias que asociaban el consumo de empanadas con el tráfico de estupefacientes. Algunos se grabaron en parques simulando estar en negocios ilícitos, cuando en realidad estaban con empanadas.
Lo cierto es que Stiven Claros, quien deberá pagar la multa de $800.000 por comprar la empanada en la calle, acusó a siete uniformados de esperar a que él comprara para proceder a multarlo. Aunque los uniformados vieron que él iba a comprar, no fueron capaces de advertirle que era prohibido a la luz del Código de Policía.
“Falta un poco de pedagogía para que los colombianos comprendan ese Código (…) los vendedores ambulantes salen a la calle a vender no porque quieran, tienen sus necesidades que cumplir y el gobierno tampoco está haciendo mucho para ayudarlos a ubicar en un buen lugar o a propiciar el trabajo. Ellos nos consiguen un trabajo para sustentar a su familia“, insistió Claros.
Ahora bien, el tema que también promete extenderse en el tiempo y que seguramente será de eternos debates es si las empanadas que se venden en la calle saben mejor que las que se venden en tiendas y locales formales.
FUENTE: www.rcnradio.com
