La Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia ratificó la absolución de Laura Moreno y Jessy Quintero por la muerte del estudiante de la Universidad de los Andes, Luis Andrés Colmenares, ocurrida en la madrugada de Halloween de 2010.
Luego de años de apelaciones y una intensa batalla legal, el alto tribunal determinó que no existen pruebas ciertas que acrediten que las jóvenes fueran cómplices de un homicidio, ni siquiera que dicha conducta punible se produjera de manera indiscutible.
La decisión del tribunal, que pone fin a un “espectáculo judicial” de 16 años, se basa en que la Fiscalía no logró desvirtuar la duda razonable que ya había planteado el Tribunal Superior de Bogotá en 2017. Mientras para Moreno la absolución es total, en el caso de Jessy Quintero se ratificó la prescripción de la acción penal por vencimiento de plazos.
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Este fallo deja firme la teoría de la defensa, encabezada por reconocidos abogados, que siempre sostuvo que la muerte del joven fue producto de una caída accidental al caño del Parque El Virrey, y no de un ataque violento perpetrado por terceros.
Por su parte, Luis Colmenares, padre de la víctima, recibió la noticia con una mezcla de serenidad y persistente descontento.
A través de sus redes sociales aseguró que acatará la decisión, pero fue enfático en señalar que, a su juicio, la impunidad reina no porque el delito no existió, sino porque la Fiscalía fue incapaz de establecer responsabilidades.
“Hubo homicidio, eso lo estableció un juzgado de Bogotá. Lo que pasó es que no lo pudieron comprobar”– sentenció.
Con este pronunciamiento desde el más alto nivel de la justicia ordinaria se cierra un capítulo que inspiró libros y series, dejando un sabor agridulce en una sociedad que, durante más de una década, estuvo polarizada entre la tesis del asesinato y la del accidente.
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