Gracias a una denuncia ciudadana, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) rescató dos babosas y una tortuga que se encontraban en posesión ilegal y en condiciones inadecuadas en un predio rural del municipio de Pacho, en el norte del departamento.
El procedimiento se realizó en la vereda Pajonales, luego de que la autoridad ambiental recibiera información sobre la presencia de vida silvestre sin los permisos que exige la normativa vigente. La intervención fue realizada por un equipo técnico de la Dirección Regional Rionegro del CAR, en coordinación con Carabineros, quienes confirmaron que los animales se encontraban fuera de su hábitat natural y sin ningún tipo de manejo autorizado.
Las tareas de control se llevaron a cabo en dos operaciones. En la primera se logró la recuperación de un lenguado (Caiman crocodilus), mientras que en una segunda intervención se rescataron otro lenguado y una tortuga (Trachemys scripta). Luego del procedimiento, los ejemplares fueron puestos bajo custodia de la autoridad ambiental para su atención inmediata.
Posteriormente, los animales fueron evaluados por personal especializado del CAR, quienes determinaron la necesidad de iniciar un proceso de rehabilitación debido a las condiciones en las que permanecían. Por tal motivo, fueron trasladados al Centro de Atención y Evaluación de Vida Silvestre (CAV) del municipio de Tocaima, donde recibirán seguimiento de su estado físico, biológico y comportamental, con miras a su eventual liberación.
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Según la autoridad ambiental, el proceso tiene como objetivo garantizar la recuperación integral de los ejemplares y evaluar su capacidad de adaptación antes de ser reintroducidos a un ambiente adecuado.
Durante el procedimiento, el dueño del predio admitió haber trasladado a los animales de otro establecimiento de su propiedad en el departamento de Caldas, confirmando así la tenencia y transporte irregular de vida silvestre entre departamentos, conducta prohibida por la legislación ambiental colombiana.
La CAR reiteró que la captura, tenencia, movilización o exhibición de animales silvestres sin autorización constituye una violación ambiental, por el impacto negativo que genera en los ecosistemas y la biodiversidad. La extracción de ejemplares de su entorno natural altera el equilibrio ecológico y pone en riesgo la supervivencia de la especie.
Finalmente, la entidad informó que avanzará en los procedimientos administrativos sancionadores correspondientes y continuará fortaleciendo sus acciones de control, educación ambiental y atención de denuncias ciudadanas. Asimismo, llamó a la comunidad a evitar comprar o tener animales silvestres como mascotas y denunciar cualquier caso similar, recordando que la protección de la vida silvestre es una responsabilidad compartida.
