Mientras en Colombia la justicia lo exige por ser el presunto autor intelectual de la millonaria red de corrupción de la UNGRD, Carlos Ramón González disfruta de una vida de lujos y excesos en Nicaragua.
Este miércoles 14 de enero se conoció que el exdirector del DAPRE reside en un ostentoso inmueble en el barrio Las Colinas, una de las zonas más exclusivas de Managua.
Lo más escandaloso del caso es que su vivienda se encuentra en un conjunto residencial de apenas cuatro casas, ubicado a pocos metros de la propia Embajada de Colombia, en una zona fuertemente custodiada por diplomáticos rusos.
Se presume que fue el propio Muñoz quien le proporcionó los contactos para obtener el asilo político que hoy le permite burlar la circular roja de Interpol. La vida de González como fugitivo no ha sido precisamente de escondite; En diciembre pasado fue captado de fiesta en un evento oficial de la Cancillería colombiana en el Teatro Nacional Rubén Darío, donde incluso se le vio bailando en un “trenito” vallenato junto a funcionarios diplomáticos.
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González es acusado por la Fiscalía de ser el artífice de la trama de sobornos que desvió dinero de la Unidad Nacional de Gestión de Riesgos para comprar los votos de los entonces presidentes del Congreso, Iván Name y Andrés Calle.
Aunque el Tribunal Superior de Bogotá ratificó su orden de arresto en un centro penitenciario por su participación en esta red de corrupción, el régimen de Daniel Ortega se ha negado rotundamente a extraditarlo.
El exfuncionario vive actualmente con su esposa, Luz Dana Leal, exdirectora del SENA, mientras la Oficina de Control Disciplinario intenta establecer por qué la diplomacia colombiana parece haberle servido de anfitrión en el exterior.
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