Los disidentes desafían a De la Espriella luego de que el presidente electo lanzara un ultimátum a los grupos armados ilegales.
Mientras Abelardo recibía sus cartas credenciales como nuevo presidente de Colombia, miembros del Frente 36 instalaron varios explosivos en la Troncal de Occidente, en el norte de Antioquia, y dejaron un mensaje pintado en la vía que se interpretó como una respuesta directa a sus dichos.
Los hechos ocurrieron en el sector Las Paulinas, entre los municipios de Valdivia y Tarazá, donde fueron localizados dos cilindros bomba y otros artefactos explosivos que obligaron al cierre de la carretera que conecta Medellín con la Costa Caribe por más de 12 horas.
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En medio del procedimiento para desactivar los explosivos, tropas del Ejército fueron hostigadas por hombres armados mientras el grupo antiexplosivos realizaba trabajos de aseguramiento del corredor vial. Pese al ataque, los uniformados lograron continuar con el operativo y evitar una emergencia mayor.
El general de brigada Eduardo Arias, comandante de la Séptima División del Ejército, confirmó que cuatro artefactos explosivos fueron neutralizados.
Dos estaban instalados en la vía y otros dos habían sido ubicados como trampas explosivas que representaban un riesgo tanto para la Fuerza Pública como para la población civil.
Al finalizar el operativo se encontraron graffitis con la frase «No comemos tigre ni paramilitares»Un mensaje que las autoridades consideran dirigido al presidente electo, Abelardo De la Espriella, quien minutos antes había advertido que los grupos ilegales tendrían un mes para someterse a la justicia o enfrentar todo el poder del Estado.
Las autoridades atribuyeron la acción al Frente 36 de las disidencias y mantienen operativos militares en la zona para localizar a los responsables y evitar nuevos ataques contra la población y la Fuerza Pública.
Foto tomada de las redes sociales.
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