Luego de la incertidumbre generada por las ráfagas de disparos en el centro de Caracas durante la noche de este lunes, el Gobierno Encargado de Venezuela, encabezado por Delcy Rodríguez, emitió un comunicado oficial para brindar tranquilidad. Según el informe, no se trató de un enfrentamiento armado ni de un intento de golpe de Estado, sino más bien de una operación disuasoria contra aviones no tripulados.
El informe de 3 minutos.
Fuentes oficiales detallaron que la respuesta armada de la Guardia de Honor y la Policía duró aproximadamente tres minutos. La orden fue abrir fuego a modo de disuasión tras detectar la presencia de drones no autorizados sobrevolando el perímetro de seguridad del Palacio de Miraflores y otras dependencias gubernamentales.
Causa: Sobrevuelo de drones sin permiso oficial en la zona de exclusión aérea.
Acción: Disparos disuasorios para forzar la retirada de los dispositivos o su derribo.
Resultado: No se reportan heridos, muertes ni daños colaterales.
“Calma total en Caracas”
El comunicado del Gobierno Encargado destaca que la situación en la capital es “absolutamente tranquila”. Se ha reiterado que, tras la captura de Nicolás Maduro, el espacio aéreo venezolano se encuentra bajo estrictas restricciones y cualquier objeto no identificado será inmediatamente neutralizado.
«La seguridad de la sede del Gobierno es innegociable. Se detectaron objetos no tripulados no autorizados y se siguieron los procedimientos según los protocolos de defensa. Todo el país está en calma», se lee en el documento oficial.
Paranoia tras los atentados
Expertos en seguridad sugieren que este incidente es un síntoma del nerviosismo que prevalece en los círculos de seguridad del chavismo. Tras la incursión militar estadounidense del pasado 3 de enero, el miedo a una nueva operación con tecnología remota ha llevado a las fuerzas de seguridad a reaccionar con fuerza letal ante cualquier avistamiento aéreo, aunque se trate de sus propios drones de vigilancia no comunicados internamente.
A esta hora, la avenida Urdaneta y las calles aledañas a Miraflores van recuperando paulatinamente su flujo habitual, aunque persiste una fuerte presencia de la Guardia Nacional Bolivariana en esquinas estratégicas.
