Ante las recientes preocupaciones ciudadanas sobre una posible restricción total del uso de plataformas digitales para niños y adolescentes, el Gobierno Nacional ha aclarado la situación: no se prohibirán los celulares ni el acceso a redes sociales. El nuevo proyecto de decreto no tiene autoridad legal para imponer este tipo de bloqueos absolutos.
En cambio, la iniciativa gubernamental busca establecer una hoja de ruta centrada en la regulación, el seguimiento preventivo y la corresponsabilidad compartida entre el Estado, los gigantes tecnológicos y las familias colombianas.
A continuación se detallan los puntos clave para entender cómo funcionará esta nueva regulación:
1. Obligaciones de las plataformas digitales
Poderosas empresas tecnológicas, como Meta (Facebook, Instagram) y TikTok, tendrán que asumir nuevas responsabilidades. El decreto les obligará a presentar informes anuales detallados sobre el uso, comportamiento y consumo de los menores dentro de sus plataformas.
2. Creación de una entidad de control y análisis
El eje central de esta norma es la implementación del Comité Nacional de Tecnología, Niñez y Adolescencia, organismo creado bajo los lineamientos de la Ley 2489 de 2025. Este organismo será el encargado de articular a las diferentes entidades del Estado y analizar rigurosamente la información que brindan las redes sociales para la toma de decisiones de política pública.
3. Los riesgos que hicieron saltar las alarmas
Es preocupante el contexto que motiva esta intervención. Según cifras del Ministerio TIC, el 70% de los jóvenes del país acceden a contenidos online, consolidando a YouTube y TikTok como sus espacios más consumidos. Este acceso masivo y sin filtros los expone a graves peligros, como:
Grooming (acoso y engaño por parte de adultos).
Ciberbullying o ciberbullying.
Exposición temprana a contenido inapropiado.
Afecta al desarrollo cognitivo, emocional y social.
4. Un cambio cultural más allá de la ley
El decreto reconoce que el desafío no es sólo regulatorio, sino profundamente cultural. Dado que muchos menores tienen habilidades para evadir las herramientas de control parental, la norma apoya un enfoque educativo integral que contemple:
Programas de sensibilización en instituciones educativas.
Capacitación constante a docentes para identificar y gestionar riesgos digitales.
Promoción activa de hábitos saludables y supervisión dentro de los hogares.
En conclusión, la medida busca lograr que la protección de la infancia en el entorno digital deje de ser una tarea aislada y se convierta en un esfuerzo coordinado para mitigar los riesgos de la era hiperconectada.



