Minuto30.com .- La violencia no da tregua en el centro de México. Un domingo que debería haber sido de recreación deportiva terminó en una tragedia de dimensiones nacionales luego de que un grupo armado irrumpiera en una cancha de fútbol en el estado de Guanajuato, dejando un saldo preliminar de 11 personas muertas y al menos 12 heridos, varios de ellos en estado crítico.
Según informaron las autoridades locales, el ataque se produjo poco después de finalizar un partido, cuando jugadores y aficionados aún se encontraban reunidos cerca del campo.
Hombres en camionetas habían llegado al lugar, abrieron fuego indiscriminadamente y una vez finalizado el ataque huyeron del lugar con rumbo desconocido.
Ataque indiscriminado: una lluvia de balas
Testigos presenciales relataron momentos de terror en los que individuos fuertemente armados llegaron al lugar y, sin decir palabra, comenzaron a disparar indiscriminadamente contra la multitud. El pánico se apoderó de los asistentes, que intentaron refugiarse en las gradas y vehículos cercanos mientras los agresores vaciaban sus cargadores.
La magnitud del ataque quedó en evidencia durante la inspección judicial: encontraron más de 100 casquillos de bala de diversos calibres esparcidos por todo el campo de fútbol.
Guanajuato: El epicentro de la guerra criminal
El estado de Guanajuato tristemente se consolida como uno de los puntos más violentos de México debido a la feroz disputa territorial entre los cárteles de la droga (principalmente el Cártel Jalisco Nueva Generación y el resto de grupos locales). Este tipo de ataques en espacios públicos busca sembrar terror y enviar mensajes de control entre las organizaciones criminales.
Víctimas: 11 muertes confirmadas; 12 heridos fueron trasladados a hospitales locales, varios de ellos de gravedad.
Escena: Más de 100 pruebas balísticas recopiladas.
Respuesta: En la zona se ha desplegado un fuerte operativo de la Guardia Nacional y el Ejército, aunque hasta el momento no se han reportado detenciones relacionadas con la masacre.
El suceso ha generado una ola de indignación y condena. Las autoridades mexicanas enfrentan una presión cada vez mayor para detener estas masacres, que a menudo afectan a civiles no relacionados con los conflictos de pandillas.
La zona fue acordonada mientras se realizaban las labores de identificación de los cadáveres.
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