La disputa por el uso de la marca Frisby en Europa llegó a un punto decisivo tras una sentencia judicial que favoreció a la empresa registrada en España, permitiéndole continuar con sus planes operativos bajo ese nombre en territorio europeo. La decisión marca un giro en un proceso legal que duró varios meses y que mantuvo la atención tanto en Colombia como en el extranjero.
El portavoz y representante legal de Frisby España, Charles Dupont, explicó que la base del fallo radica en un principio clave del derecho marcario: “No podemos infringir una marca sobre una marca que no existe”. Según indicó, la empresa colombiana intentó demostrar que su marca tenía suficiente reconocimiento en España, pero el tribunal no consideró que esa notoriedad se aplicara de forma generalizada en ese mercado.
Un proceso legal que detuvo la operación
La polémica comenzó en mayo del año anterior y, durante su desarrollo, la empresa en España vio interrumpidas sus actividades comerciales. Según Dupont, las medidas que impedían el uso del nombre finalmente fueron revocadas, permitiendo a la empresa abrir y operar con normalidad.
«Las medidas cautelares para dejar de usar la marca fueron revocadas en su totalidad. Entonces eso ahora significa que nuestra empresa puede abrir, puede operar y la orden reconoce que no hay infracción de una marca que no existe en Europa y que la marca tampoco es muy conocida», dijo.
El representante también insistió en que la actuación de la empresa era legítima y descartó cualquier acusación de competencia desleal. Incluso aseguró que, antes de que el conflicto escalara, se propusieron alternativas a la firma colombiana, incluidos posibles acuerdos o compensaciones, pero no prosperaron.
Reclamación económica tras el fallo
Con la decisión a su favor, Frisby España reclama ahora una indemnización económica por los daños derivados del proceso. Según afirmó su portavoz, las pérdidas no sólo están relacionadas con la imposibilidad de operar durante varios meses, sino también con los costes legales asumidos.
Las solicitudes planteadas incluyen tres componentes principales: una cantidad cercana a los 500.000 euros por el tiempo en el que no pudieron abrir al público, 200.000 euros correspondientes a los beneficios proyectados en un periodo de cuatro meses y el pago de los ingresos que, según sus cálculos, habrían obtenido entre mayo y diciembre de 2025.
Dupont también afirmó que el impacto no fue únicamente financiero. En su opinión, la percepción pública del caso en Colombia estuvo influenciada por información que calificó de inexacta. “Nuestra tesis es que han difundido al público colombiano una narrativa que era falsa”, dijo en referencia al apoyo que recibió la marca original en las redes sociales.
Planes de apertura y propuesta de marca.
Una vez superado el obstáculo legal, la compañía española avanza en la apertura de sus primeros puntos de venta. Según se anunció, serán cinco restaurantes distribuidos en ciudades como Madrid, Barcelona, Málaga y Sevilla. Para ello, ya cuentan con infraestructura en cocinas y procesos de contratación en marcha, con la expectativa de contratar alrededor de 50 trabajadores.
Respecto a la propuesta gastronómica, Dupont aclaró que no será una réplica exacta del concepto colombiano. Si bien reconoció inevitables similitudes en algunos productos, señaló que la intención es ofrecer un menú con influencias diversas. “Cualquiera puede hacer pollo empanizado con miel”, comentó refiriéndose a uno de los elementos más representativos asociados a la marca en Colombia.
Por ahora no se ha confirmado si la identidad visual será idéntica o si tendrá modificaciones, mientras la compañía continúa afinando detalles relacionados con su imagen en el mercado europeo.
Silencio desde colombia
Hasta el momento, Frisby Colombia no ha emitido un comunicado oficial sobre la decisión judicial. El caso fue analizado por la Audiencia Provincial de Alicante, órgano que resolvió el litigio. Mientras tanto, se contempla la posibilidad de que la empresa colombiana evalúe nuevas acciones legales, como una eventual apelación o la búsqueda de un acuerdo, escenarios que anteriormente no se concretaban.
El resultado del proceso no sólo redefine el uso de la marca en Europa, sino que abre un nuevo capítulo marcado por reivindicaciones económicas y estrategias comerciales en dos mercados diferentes.





