La crisis social en el departamento de Santander ha tomado un tono crítico este lunes 13 de abril. A pesar de los anuncios previos del Gobierno sobre el fin de las protestas, los bloqueos persisten con fuerza, especialmente en el municipio de Lebrija, afectando los accesos estratégicos al aeropuerto de Palonegro y la conexión con el Magdalena Medio.
La situación se tornó caótica luego de una evidente ruptura entre los voceros que negociaron en la mesa de diálogo y las bases campesinas en el terreno, quienes aseguran no haber sido consultadas y mantienen su posición radical de no ceder hasta obtener respuestas concretas del Gobierno Nacional.
El impacto económico de estos bloqueos es devastador. Según Fenalco Santander, las pérdidas diarias ya alcanzan los $120.000 millones de pesos, afectando el comercio, el turismo y el transporte, con más de 60 vuelos cancelados y miles de pasajeros varados.
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Sin embargo, la mayor alerta recae sobre el sector avícola; Fenavi advirtió que hay 10 millones de huevos represados y 47 millones de aves en riesgo de morir por falta de alimento.
Las fincas santandereanas solo tienen provisiones para un máximo de tres días, lo que podría derivar en una tragedia sanitaria y desabastecimiento nacional si no se habilita de inmediato un corredor logístico.
El corazón del conflicto reside en el rechazo masivo a la actualización de la valoración catastral rural, que ha disparado el impuesto predial con subidas de hasta el 1.000% en algunas zonas.
Los manifestantes exigen la derogación de la Resolución 2057 del IGAC y han condicionado cualquier apertura de vías a los resultados de una reunión de alto nivel que se realizará hoy en Bogotá.
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