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Reserva Yurumí ha rescatado más de 500 animales silvestres en 7 años

Una labor incansable, sin fines de lucro, pero colmada de nobleza es la que lleva a cabo la Reserva Natural Yurumí, que en 7 años ha logrado el rescate y liberación de más de 500 animales de diferentes especies silvestres.

Se trata del actual proyecto de responsabilidad social y ambiental de Crop Asuntos Públicos, un área de 540 hectáreas dedicadas a la conservación, que representan, incluso, 10 veces el tamaño de la empresa que tiene 16 empleados.

Así lo revela el testimonio de Nicolás Omaña, gerente de la compañía, quien forjó ese sueño con su esposa, quien -además- es la fotógrafa oficial del espacio natural ubicado en Puerto López, en el departamento del Meta.

Mono maicero, mono ardilla, chigüires, lora alianaranjada y decenas de otras aves, tortuga terecay, boa constrictor y otras especies han sido rescatadas del tráfico animal ilegal, de atropellamientos o por entregas voluntarias que convirtieron Yurumí, oficialmente, en Reserva Natural de la Sociedad Civil, con la ayuda de Parques Naturales.

Todo este proceso, de acuerdo con Omaña, ha permitido llevar a cabo más de 30 liberaciones de esas diferentes especies, incluidos animales incautados por la Secretaría de Ambiente en Bogotá y en la Orinoquía.

Y es que Yurumí, por ser una serranía llanera, tiene colinas, montañas y planicies, además de 2 kilómetros de río Yucao y 4 nacederos de agua que brindan múltiples ecosistemas ideal para albergar vida silvestre.

Si no conservamos, no existiremos

El representante de la reserva invitó a las grandes compañías de Colombia a “reflexionar” sobre sus capacidades de inversión en la conservación y preservación de especies, lo que consideró vital para la raza humana.

“En la conservación está la sostenibilidad de la raza humana, del planeta. Si no lo hacemos, no vamos a tener qué comer, no vamos a ten qué tomar y vamos a tener una vejez muy aburrida. La conservación es para tener una mejor calidad de vida nuestra y de las generaciones futuras. Esa es la importancia de este tipo de iniciativas”.

Omaña también lamenta que en la zona se ha hallado cazadores furtivos que han sido denunciados ante las autoridades, lo que también ha desencadenado la tarea de ejecutar trabajo pedagógico a los vecinos de la reserva para concienciarlos sobre que “la cacería no es el camino”.

Este proyecto de responsabilidad social de Crop Asuntos Públicos también ha llevado a cabo la siembre de unos 12.000 árboles nativos, a lo largo de 7 años de funcionamiento de Yurumí.

Todo este éxito de la reserva natural ha sido gracias al “trabajo con la uñas” hecho por el equipo de Omaña, su familia, la compañía, además del trabajo de Cormacarena, el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre del Meta y Pares Nacionales Naturales.

Aunque el proyecto está agradecido con todo el apoyo, se requiere de mayor participación de esta última institución solo para el área técnica.

“El dinero lo ponemos nosotros, pero necesitamos apoyo técnico, que nos visiten al menos una vez al año para que nos digan si lo estamos haciendo bien con una u otra especie, necesitamos que digan si nos estamos equivocando o lo estamos haciendo bien”.