La noche de las velas en Bogotá dejó un saldo preocupante: 17 personas heridas por el uso de pólvora, según el informe consolidado de este 8 de diciembre. Entre los afectados hay siete menores de edad y, del total de casos registrados, once personas permanecen hospitalizadas. Seis de ellos son menores de edad.
Los incidentes se concentraron especialmente en Usme, Engativá y Bosa, donde se produjeron el mayor número de heridos. También hubo casos en San Cristóbal, Suba, Chapinero y Los Mártires. Con estos hechos, el número de quemas de pólvora en lo que va de diciembre se eleva a 18 en toda la ciudad, incluido un caso ocurrido días atrás en Usme.
Las autoridades sanitarias mantienen una alerta preventiva activa para evitar que las fiestas se conviertan en escenarios de emergencia. Mientras las familias se preparan para las celebraciones navideñas, los hospitales, tanto públicos como privados, continúan funcionando en modo de prevención.
Hay unidades de cuidados intensivos disponibles, equipos especializados listos y personal capacitado para atender desde quemaduras superficiales hasta lesiones oculares graves, amputaciones o intoxicaciones por pólvora. En los casos que involucran a menores de edad, además del manejo médico, se activan rutas de protección y apoyo psicosocial.
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El Distrito también realiza un trabajo coordinado con diversas entidades para frenar la fabricación, distribución y uso ilegal de pólvora. La SDS coordina acciones con las Secretarías de Gobierno, Seguridad y Movilidad; además de Bomberos, IDIGER, Policía Metropolitana, ICBF y alcaldes locales, reforzando campañas y operativos educativos en toda la ciudad.
Las autoridades insisten en que la mayoría de emergencias por pólvora son evitables y recuerdan algunas recomendaciones imprescindibles en caso de sufrir una quemadura. Lo más importante es evitar los remedios caseros: nada de cremas, ungüentos, aloe vera, café o aceites. Estos productos contaminan las heridas y empeoran su evolución.
Tampoco se debe utilizar algodón, microporo o cinta adhesiva; Lo adecuado es cubrir la lesión con un paño limpio o una gasa húmeda. Las ampollas no deben reventar y, en quemaduras profundas, no se deben ingerir líquidos. Incluso cuando la lesión parece menor, es imprescindible acudir a un servicio de salud para evitar contagios o secuelas.
Las autoridades insisten en que disfrutar de las vacaciones no puede convertirse en un riesgo para la vida. El llamado es claro: es mejor dejar la pólvora en manos de expertos.





