Este miércoles 21 de enero, las autoridades confirmaron que el número de víctimas mortales por la tragedia ferroviaria en Adamuz, Córdoba, en España, ascendió a 43 personas, luego de que equipos de rescate encontraran un nuevo cuerpo entre los hierros retorcidos del tren Alvia.
El accidente, ocurrido el pasado domingo, mantiene a 9 personas en unidades de cuidados intensivos, mientras la Guardia Civil confirma que aún quedan dos personas por localizar entre los restos que aún no han sido retirados de la zona del impacto.
La reconstrucción de los hechos apunta a una colisión mortal. Un tren de la compañía Iryo, que viajaba de Málaga a Madrid con 317 pasajeros, sufrió el descarrilamiento de sus tres últimos vagones, que invadieron la vía contraria.
En ese preciso momento, un tren de Renfe Alvia que cubría el trayecto Madrid-Huelva chocó contra la estructura invadida.
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El impacto fue tan violento que varios coches cayeron por una pendiente de cuatro metros, dificultando la investigación del accidente. Ha cobrado relevancia en la investigación una llamada del conductor de Iryo, informando de un “inconveniente” justo antes del desastre.
El general Luis Ortega, jefe de la Zona 4 de la Guardia Civil, informó que de los 43 fallecidos recuperados, 41 ya han sido identificados y se está avisando a sus familiares. Sin embargo, la incertidumbre persiste, ya que se han recibido 45 denuncias formales de desaparición, lo que coincide con los dos cadáveres que aún se buscan intensamente bajo los escombros.
La ministra Grande-Marlaska ha evitado señalar a los responsables directos, asegurando que todas las hipótesis, desde fallos técnicos hasta factores externos, siguen en estudio.
Por ahora, en el lugar del accidente en Adamuz, grúas y equipos de búsqueda trabajan incansablemente para cerrar el ciclo de dolor de las familias que aún esperan noticias de sus seres queridos.
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