Minuto30.com .- El dictador venezolano Nicolás Maduro ha vuelto a mostrar su compromiso con la democracia… a su peculiar ritmo. En un gesto de magnanimidad política, ha intentado negociar su salida de la presidencia –que, según gran parte del mundo, usurpó fraudulentamente– pero con una pequeña condición: una “transición” de dos o tres años. Una oferta irresistible que, cómo no, la Casa Blanca ha calificado de «inaceptable».
El presidente Donald Trump, decidido a aumentar la presión sobre Venezuela, ha dejado claro que «cualquier retraso en la salida del dictador chavista es inaceptable». Al parecer, la paciencia se acabó, especialmente después de que Maduro intentó una medida similar con la administración Biden, una promesa que convenientemente olvidó para proceder a robarse las elecciones ante los ojos del mundo. Es crucial recordar que estas elecciones tuvieron como rostro de la oposición a Edmundo González, en representación de la inhabilitada María Corina Machado, a quien el régimen teme por su capacidad para tomar democráticamente el poder.
Mientras Maduro intenta negociar su prórroga, la presión estadounidense no hace más que aumentar. Se informa que Trump ya ha dado luz verde a la CIA para desarrollar medidas encubiertas dentro de Venezuela. Estas operaciones, envueltas en el misterio que sólo la inteligencia puede ofrecer, parecen tener como objetivo «preparar el campo de batalla» para acciones futuras.
Aunque nadie sabe a ciencia cierta qué carta tiene Trump bajo la manga, y los planificadores militares y de la CIA tienen preparadas varias opciones para distintas contingencias, lo único claro es que la “oferta” de Maduro ha sido recibida con el mismo entusiasmo que una nueva línea de gasolina: con un rotundo rechazo y el convencimiento de que el fin de esta usurpación debe ser inmediato.
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