El horror de la violencia se ha cobrado una vez más víctimas inocentes. Tres niños de entre 5 y 7 años resultaron gravemente heridos tras la activación de un campo minado en zona rural del municipio de Olaya Herrera, Nariño.
La gravedad de sus heridas desató una carrera contrarreloj para salvar sus vidas, lo que desencadenó un complejo operativo aeromédico nocturno liderado por la Fuerza Aeroespacial de Colombia (FAC).

De la tragedia a la esperanza: el traslado a Cali
Tras el estallido, los menores fueron auxiliados inicialmente por unidades del Ejército Nacional y trasladados a un centro asistencial en Tumaco. Sin embargo, el personal médico fue claro: las heridas abdominales y de las extremidades inferiores requerían urgentemente atención de alto nivel.
Ante esta crítica situación, de inmediato se activó el Comando Aéreo de Combate N°7. En plena noche, una aeronave UH-60 despegó con la misión de transportar a los niños hasta la ciudad de Cali.


Una operación muy compleja en el aire
El vuelo no fue una tarea fácil. La tripulación tuvo que lidiar con condiciones de poca luz y clima variable, lo que obligó a los pilotos a utilizar equipos especiales de visión nocturna. Además, para proteger la delicada condición médica de los pacientes, la aeronave tuvo que mantener una altitud estrictamente controlada de 12.000 pies.


Durante el angustioso viaje, el equipo médico militar a bordo fue el “ángel de la guarda” de los niños, garantizando su estabilidad mediante:
Monitoreo constante: Revisión ininterrumpida de tus signos vitales.
Manejo del dolor: Administración de medicamentos analgésicos.
Soporte vital: Suministro de oxígeno suplementario y medidas estrictas para controlar posibles hemorragias.


Finalmente, la aeronave logró aterrizar exitosamente en la capital del Valle del Cauca.
Los tres menores fueron entregados de inmediato al personal médico del Hospital Universitario de Santiago de Cali, donde actualmente luchan por recuperarse y recibir la atención especializada que necesitan luego de este atroz incidente.



