Minuto30.com .- La tensión entre Bogotá y Quito ha pasado de los aranceles a los explosivos. Luego de que el presidente Gustavo Petro denunciara el hallazgo de una bomba activa lanzada desde un avión en territorio colombiano y la supuesta existencia de 27 cuerpos calcinados cerca de la frontera, el gobierno de Daniel Noboa respondió con una contundencia que roza el desafío diplomático.
El origen del conflicto: Bombas en suelo colombiano
El pasado lunes 16 de marzo Petro alertó al país sobre una incursión aérea extranjera en el municipio de Ipiales (sector El Amarradero). Según el presidente colombiano, aviones militares ecuatorianos habrían bombardeado zonas cercanas a la frontera, dejando un artefacto sin detonar a sólo 100 metros de una vivienda campesina.
«Se respeta la soberanía nacional. No tenemos que ser bombardeados con armas más pequeñas desde el punto de vista de un misil», afirmó Petro, quien también afirmó tener grabaciones que prueban que las explosiones no provienen de grupos armados, sino de fuerzas estatales del país vecino.
Respuesta de Ecuador: “Sus declaraciones son falsas”
Desde Quito la respuesta fue inmediata. El presidente Daniel Noboa calificó de falsas las acusaciones y aclaró que Ecuador lleva a cabo operaciones antiterroristas con apoyo de inteligencia de Estados Unidos (incluida una nueva oficina del FBI en el país).
La ácida frase surgió del relato X del hermano del presidente Daniel Noboa; Ricardo lanzó un golpe directo a la gestión de seguridad de Petro: «Estamos bombardeando nuestro territorio, pero a sus amigos (grupos criminales). Y eso le duele».

Con esto, Ecuador sostiene que las operaciones se realizan estrictamente en su suelo, pero que los objetivos son grupos narcoterroristas que, según ellos, el gobierno colombiano ha permitido prosperar debido al «descuido de su frontera».




