En una de las jornadas parlamentarias más sorprendentes de los últimos años, el Congreso de la República vivió una verdadera lucha por el poder en la instalación de las nuevas sesiones de la corporación. Pasadas las 23:00 horas del 20 de julio, el pleno del Senado definió a su nuevo presidente en medio de una jugada política que dejó perplejo a más de uno.
El senador Honorio Henríquez quedó con la máxima dignidad de la Cámara alta gracias a una alianza «impensable»: el apoyo conjunto entre dos sectores históricamente antagónicos, el Pacto Histórico y el Centro Democrático.
Votación reñida y derrota del gobierno electo
La contienda estuvo marcada por una profunda división en las bancadas y la lucha por la gobernabilidad del Congreso. El gran damnificado de la noche fue el senador Alfredo Deluque, quien apareció como el candidato apoyado abiertamente por el presidente electo Abelardo de la Espriella.
Luego del conteo de los 102 senadores presentes en la sala, la votación oficial cerró de la siguiente manera:
Honorio Henríquez: 56 votos (Ganador)
Alfredo Deluque: 45 votos
Voto en blanco: 1 voto
La unión de los extremos políticos
Lo que parecía improbable terminó ocurriendo en los pasillos del Capitolio Nacional. Senadores afines al petrismo y la bancada fundada por Álvaro Uribe hicieron causa común para debilitar los reclamos de la coalición que apoyó al presidente electo De la Espriella.
Esta sorprendente convergencia de fuerzas asegura a Henríquez y al CD el control de la agenda legislativa al inicio del nuevo período parlamentario, dejando un mensaje claro sobre la independencia del Legislativo al inicio del nuevo período presidencial.



