Minuto30.com .- En reciente declaración pública firmada por el expresidente y jefe único de la colectividad, César Gaviria Trujillo, las bancadas del Senado y la Cámara del Partido Liberal fijaron su posición oficial respecto de la contienda por la Presidencia de la República. El llamado central es invitar a sus casi tres millones de electores a votar en defensa de la democracia y la Constitución de 1991.
El planteamiento de la campaña de De la Espriella
Si bien el documento aclara que la posición institucional se adopta «sin consultar ni comprometer ninguna campaña presidencial», la dirigencia roja hizo una mención directa al candidato Abelardo De la Espriella.
El partido dejó en claro que, aunque mantienen diferencias con el candidato, resaltan su posición institucional. Según el comunicado, reconocen «una convicción clara e inequívoca en la defensa de la Constitución de 1991 y los principios democráticos que representa».
Claves de la decisión liberal
La carta estableció varios lineamientos para sus bases para la jornada electoral:
Libertad de conciencia: Consciente de que hay sectores dentro del partido con reservas sobre esta postura, la dirigencia otorgó plena libertad a los disidentes para votar por el candidato de su preferencia, apelando al pluralismo y al respeto a las diferencias.
Detener la Asamblea Constituyente: En su férrea defensa del Estado de derecho y la separación de poderes, el liberalismo consideró un “hecho positivo” que una de las actuales campañas políticas haya detenido la recolección de firmas que buscaban impulsar una asamblea constituyente.
Defensa institucional: Invitaron a apoyar la opción que mejor garantice el orden constitucional vigente.
«Los liberales no pedimos permiso para votar. Votamos en conciencia, en libertad y en defensa de la democracia liberal consagrada en la Constitución de 1991, uno de los mayores logros políticos de nuestra historia reciente», concluye tajantemente la carta firmada por Gaviria Trujillo.
Con esta afirmación, el Partido Liberal marca su terreno en el ajedrez político electoral, marcando una línea roja frente a los proyectos de reforma constitucional y dando un impulso condicionado a la derecha de cara a las próximas elecciones.





