En un gesto inusual en la política tradicional, el candidato presidencial David Luna recorrió el Mercado de Bazurto, en Cartagena, para escuchar directamente a los ciudadanos. Con un cartel que invitaba a preguntar “lo que quieran, sin filtro”, el candidato buscó abrir un diálogo espontáneo con la comunidad, fuera de los eventos políticos convencionales.
El recorrido, realizado sin escenario, sin protocolo y sin preguntas concertadas, permitió a comerciantes, transeúntes y vecinos expresar con franqueza sus inquietudes. Desde preguntas sobre la corrupción en la clase política hasta dudas sobre el papel que él mismo podría desempeñar si llegara a ser presidente, los ciudadanos no dudaron en plantear sus inquietudes cara a cara.
Ante estas intervenciones, Luna respondió con honestidad y diálogo directo. Destacó la necesidad de superar problemas estructurales como el clasismo, el racismo y el machismo, e insistió en que la única manera de avanzar como sociedad es a través de la conversación y la escucha de quienes piensan diferente. Su enfoque fue interpretado como un intento de mostrar cercanía a los ciudadanos y transparencia en cuanto a sus expectativas.
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En sus redes sociales, el candidato calificó la experiencia como un “golpe de realidad” y un aprendizaje significativo. Calificó el evento como un espacio para afrontar la realidad del país desde la voz de quienes viven a diario los desafíos de la inseguridad y la falta de oportunidades.
El ejercicio en Bazurto puso de relieve la brecha entre los ciudadanos y la política, especialmente en la forma en que los discursos oficiales rara vez enfrentan la voz directa del pueblo.
El Mercado, con su constante actividad y la diversidad de sus visitantes, se convirtió en un espacio donde las opiniones ciudadanas prevalecieron sobre discursos ensayados o eventos mediáticos, mostrando que la interacción con el electorado requiere más que la presencia física: implica escuchar y responder preguntas directas.





